El Valle Misterioso de la cultura digital

Con el avance de la tecnología, cada vez es más difícil darse cuenta distinguir lo que es real de lo que no en materia de efectos especiales. Tal es el caso del último proyecto Emily de Image Metrics.

La empresa invirtió miles de millones de dólares en 50 años para lograr animaciones (primero robóticas y luego digitales) similares a los movimientos de los seres humanos.

El objetivo fue traspasar la famosa barrera que en inglés se denomina “the Uncanny Valley”, o “el Valle Misterioso”.

La iniciativa era hacer una réplica exacta de la actriz Emily O’Brien (The young and restless) para determinar la verosimilitud de sus movimientos y que pudiera cobrar vida “propia”.

Para eso, se capturaron los movimientos de la actriz y se programó una renderización que permite “inventar” movimientos no establecidos de antemano. Los videos de estas demostraciones están en YouTube y allí se puede observar a una “falsa” Emily O’Brien dando una “falsa” entrevista.

La idea del Valle misterioso fue acunado en 1978 por el japonés Masahiro Mori, quien sostenía que los robots provocan una sensación de repulsión en los humanos cuanto más reales son.

Por eso, su tesis fue que existe un Valle Misterioso en la animación, una curva de “agrado” que va en ascenso pero cae abruptamente cuando el parecido se acerca cada vez más al ser humano.

El científico presumía que si se atraviesa esa caída, una animación “perfecta” podría convertirse en imperceptible, dado que el ojo humano ya no podría notar la diferencia entre lo real y lo animado.

Posteriormente, estudios psicológicos revelaron que el motivo de esa sensación de desagrado de la animación digital tiene que ver con la imposibilidad de replicar la exactitud de los movimientos de los ojos de los seres humanos.

Fuente: Página 12

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