Orden en el dial

Ordenar el espectro de radio es un pedido que ya había sido planteado por los operadores comerciales del medio y que con el tiempo se fue extendiendo entre los comunitarios.

En las principales ciudades del país, el espectro está saturado. Hay radios comerciales que emiten con potencia muy superior a la permitida, hay emisoras (comerciales y no lucrativas) que fueron superponiéndose en las mismas frecuencias con permisos otorgados por el Estado y están las flojas de papeles, que se agregan al dial provocando, en conjunto, un caos que cualquier oyente reconoce.

En la década de 1920 se reguló  por primera vez las frecuencias para evitar la superposición en el dial. Pero a partir de 1980, el panorama se hizo más complejo, dado que la normativa impedía a organizaciones no lucrativas ejercer su derecho a la comunicación en un momento histórico en el que la recuperación constitucional y el auge de las FM promovía la participación ciudadana y, en parte, debido a la falta de planes serios de organización del espectro por parte de los gobiernos que se sucedieron desde 1983.

Para garantizar que no se abuse del poder del Estado a través de premios y castigos discrecionales, sería imprescindible difundir antes los resultados del censo que organizó la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y conocer el plan técnico integral sobre el espectro, que la ley obliga a realizar antes de distribuir un recurso que es público y finito.

Fuente: Perfil

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